En fin, no me caracterizo por ser diplomática, pero sí soy diplómatica: La confianza diplomática que da el hablar claro y con la verdad por delante, el limpiar la basura sacándola a luz, mal que nos pese. Esa diplomacia existe y es la que se usa con los amigos, con los buenos compañeros, con la familia. Pero más allá de ahí... Todo se enturbia, se confunde, se malinterpreta; ahí es donde empieza la cautela, y la mayor de las cautelas autorizadas por su eficacia en la Historia y en el mundo es el silencio.
No sé cómo conseguir que este blog sea lo que yo quiero que sea: Una puerta abierta afuera desde el ambiente tenso y enrarecido de los institutos de educación secundaria, que no sólo los ventile, sino que también les otorgue aire fresco. Pues no puede ser. Como dicen muchas veces los alumnos: "No me sale, profe..." La selva seguirá llena de fieras y la oscuridad de monstruos. Cada uno que saque su brújula, rosa de los vientos que mezcla el miedo y la clarividencia, y tire "p'alante".Y a otra cosa, mariposa.
Así acaba este blog, que voy a seguir dejando aquí, con lectura abierta. Porque el silencio que se hace público denuncia muchas cosas, a veces dice más que una novela.


